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Parque M. Luisa

parque maria luisa En 1849 los duques de Montpensier adquirieron el Palacio de San Telmo y compraron los terrenos colindantes para construir un jardín acorde con la moda del momento. En 1.893 la infanta María Luisa dona a la ciudad la mitad del jardín de San Telmo que se extendía desde la Glorieta de San Diego hasta la orilla del río, la que hoy es la Avenida de Mª Luisa y a la que se unió el antiguo Huerto de Mariana donde más tarde se ubicaría la Plaza de América.

INFORMACIÓN

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Ante la expectativa de la celebración de la exposición iberoamericana hacia 1914, aunque se realizara posteriormente en 1929, se acometieron obras y se construyeron nuevos edificios e instalaciones siempre respetando el parque para evitar su posible deterioro. Se eligió para ello a los arquitectos Aníbal González y J. C. N. Forestier, este último para las obras especificas de reformas del parque.

Aníbal González construyó la Plaza de España y Forestier realizó el estanque de los lotos, la fuente de los Leones, las avenidas de Pizarro, Hernán Cortés y Rodríguez Casso y reacondicionando el estanque de los patos. El parque abrió el 18 de abril de 1914.

El actual Parque posee una gran variedad de vegetación así como bellos paseos, avenidas, estanques, plazas y glorietas. Repleto de múltiples avenidas y glorietas cada una tiene el nombre apropiado por el que es ampliamente conocido por sevillanos y foráneos. También contiene gran variedad de especies avícolas entre las que se pueden destacar los pavos reales y pájaros cantores, cisnes y patos que esperan pacientemente a que un paseante les alimente con los granos que se venden en sus proximidades o el que traiga de su casa (típicamente pan).

Sus fuentes dan ese toque arabesco que añaden el sonido y la paz al relax que puede disfrutarse entre sus muchos bancos azulejados y detallistas que describen obras de la literatura y otras artes donde se puede descansar sosegadamente. Después de un agradable caminar por sus calles nominadas con famosos nombres, se llega a la Plaza de América donde se puede disfrutar entrando en dos de los más famosos museos de la ciudad, el de Artes y Costumbres Populares y el Arqueológico y sede de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Esta Plaza de América tiene una particular característica, son sus palomas, que también es la razón del segundo nombre por el que se conoce al Parque en general, el "parque de las palomas". Entre las glorietas más importantes citaremos la dedicada a la infanta Mª Luisa cuya escultura se debe a Pérez Comendador, la de los hermanos Álvarez Quintero, Torcuato Luca de Tena, hermanos Machado, Rodríguez Marín, Luis Montoto y Gustavo Adolfo Bécquer.

El eje central del Parque de María Luisa está integrado por el Monte Gurugú, un resto naturalista y pintoresco del jardín de Lecolant que recibe su nombre del macizo que domina la ciudad de Melilla; la Fuente de los Leones, de marcadas reminiscencias renacentistas y arábigo-andaluzas; la Isleta de los Patos, un estanque bordeado de piedra rústica con una isla central y un exótico pabellón donde, según la leyenda, el rey Alfonso XII declaró su amor a María de las Mercedes; y el Estanque de los Lotos. A ambos lados del eje se establecieron dos amplias vías de comunicación: las avenidas de Hernán Cortés o de los Plátanos y de Pizarro o de las Sóforas.

La diversidad floral del parque es muy amplia, cuenta con un elevado numero de árboles, arbustos y herbáceos: palmeras, naranjos, eucaliptos, fresnos, falsas acacias, pinos, grevilleas, podocarpos, ficus, sóforas, ombúes, plátanos de sombra, cipreses, magnolias, árboles del amor, jabonera, laureles, pitosporos, mirtos, nandinas, pacíficos, durillos...

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